En Creta, por última vez en la historia registrada, parece
reinar un espíritu de armonía entre mujeres y hombres como gozosos copartícipes
de la vida. Es este espíritu el que ilumina la tradición artística cretense,
única en su deleite con la belleza, la gracia y el movimiento y en su goce de
la vida y apego a la naturaleza.
“Toda la vida estaba impregnada por una ardiente fe en la
diosa Naturaleza, fuente de toda creación y armonía. Esto condujo a un amor a
la paz, horror a la tiranía y respeto por las leyes. Aun entre las clases
gobernantes parece haberse desconocido la ambición personal, en ninguna parte
encontramos el nombre de un autor adosado a una obra de arte ni un registro de
las hazañas de un gobernante”
De Nicolás Platón...
